domingo, enero 14, 2007

VIAJE POR CHILE

Nuestro país de norte a sur avanza por unos 4.200 kilómetros, abriéndose paso entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes y entre la frontera con Perú y Bolivia por el norte y el Cabo de Hornos por el sur. De allí, cruzando el mar de Drake se interna por la antártica hasta llegar al Polo Sur.

Páis de montañas, desiertos, playas, lagos, ríos, bosques milenarios, nieves, glaciares, ventisqueros, islas, ciudades sorprendentes y un pueblo educado y acogedor.


Te invito a viajar por él, de pasada puedes programar tu viaje con información de los principales destinos turísticos, los que están puestos de norte a sur, si falta alguno (seguro) infórmame y ahí lo pondremos.


¡Buen Viaje!





Arica

La tradicional ciudad del Norte ofrece una variada gama de opciones para quienes piensen en visitarla, destacando sus playas como la tradicional Lisera y la moderna Chinchorro. Ciudad de Casino de Juegos, mercados y ferias donde se ofrece todo lo que la imaginación pueda soñar. No deje de conocer el
Valle de Azapa y sus Circuitos Arqueológicos, el valle de Lluta y atrévase a conocer el Parque Nacional Lauca en el Altiplano de Arica.







La ciudad mas "nortinaza" del norte como decía el gran Andrés Sabella.
Ciudad de espectaculares playas a lo largo de un litoral que llega hasta la desembocadura del
Río Loa.
Casino, historia y paisajes recreados en el Parque Balmaceda el que se desliza a lo largo de la playa de Cavancha.
Edificios antiguos de arquitectura Geogiana en la avenida Baquedano. Para los que gustan de las compras los almacenes de la Zona Franca.
Estando en Iquique tome una excursión o vaya por sus propios medios a la Pampa del Tamarugal, conocerá las
Ex Oficina Salitrera de Humberstone y Santa Laura, Pueblo de la Tirana, los oasis de Pica y Matilla, las Termas de Mamiña y los Geogligos de Cerro Pintados. Si anda en plan de aventura turística intérnese por las quebradas de Tarapacá y Guatacondo, vaya a Isluga y recorra los mil y un senderos de la pampa.

San Pedro de Atacama
Donde todo es posible. Pueblo Pre Hispánico rodeado de lugares únicos. El Valle de La Luna en la Cordillera de la Sal. Pueblos ancestrales como Toconao, Peine Socaire, Tilomonte y otros. Los Geiser del Tatio (fotos), las Termas de Puritama. El Volcán Licancabur y testimonios del camino del Inca. Las estrechas calles de San Pedro, con su iglesia varias veces centenaria. Todos estos lugares le proporcionarán además sensaciones de misticismo y reflexión que harán de San Pedro una experiencia inolvidable.


La Serena y Alrededores
La tradicional ciudad del Norte Chico se prepara para recibir miles de turistas. Ciudad de playas y un adecuado equipamiento turístico. Ciudad de mercados y una arquitectura de estilo colonial que le confiere un sello único entre las ciudades del país. A pocos kilómetros hacia el interior se encuentra el valle de Elqui, hoy con un aspecto distinto por la aparición del lago artificial creado por la construcción del Embalse de Puclaro. Las ciudades de Vicuña y los pueblos de Paihuano, Monte Grande , Pisco Elqui, Alcohuaz, Cochiguaz y tantos otros. Valle con un excepcional clima, cielos transparentes y paisajes estepáricos que promueven la meditación y el desarrollo de corrientes místicas.




Coquimbo
La sorpresa del norte. Ciudad puerto en cuyos alrededores se pueden visitar y conocer playas monumentos históricos y una excelente gastronomía. Destacan el balneario de la Herradura, Totoralillo, Las Tacas, Guanaqueros, Playa Blanca, Puerto Velero y el tradicional balneario de Tongoy. Al sur de Coquimbo en los cerros de Talinay y en la desembocadura del Río Limarí, vaya a conocer el Parque Nacional Fray Jorge, verdadera reliquia de la naturaleza chilena.


Balnearios y ciudades de la Costa Central Chilena

Hacia la costa del Pacífico de Santiago nos encontramos con una enorme opción de balnearios, pueblos y ciudades que ofrecen playas, acontecimientos programados y diversiones para todos los gustos. Destacan de norte a sur:
Papudo, Zapallar, Maitencillo, Marbella, Horcón, Quintero, Concón, Reñaca , Viña del Mar, El Puerto de Valparaíso, Quintay-Tunquen, Algarrobo, El Quisco, Isla Negra-Pablo Neruda, el Tabo, Las Cruces, Cartagena, el Puerto de San Antonio y Rocas de Santo Domingo. En todos estos lugares y en los alrededores podrán encontrar playas, deportes náuticos y actividades de recreación para los gustos de los más exigentes y los más tranquilos de los turistas.



Santiago, en español

Santiago, en Inglés

Toda una opción para los que se queden o vengan a la capital chilena. Santiago en Verano entrega actividades como las tradicionales jornadas del Teatro a Mil, Museos, Parques y una entretenida noche de bohemia en los barrios de la capital.
En otro aspecto para los turistas compradores, los principales centros comerciales ofrecen grandes liquidaciones de los artículos que venden.
(Aquí tienes algunos:
Parque Arauco, Alto Las Condes, Plaza Vespucio)
La cordillera de Santiago tanto en el
Cajón del Maipo, como hacia el Cajón del río Mapocho ofrecen una alternativa de conocer paisajes cordilleranos, ríos, descensos en balsas, y todo tipo de actividades al aire libre en lugares de Camping y Zonas de Pic-Nic.


Centros Termales

De Santiago al sur aparecen una gran cantidad de Centros Termales con un equipamiento hotelero de primer nivel y sobre todo instalaciones de piscinas y complejos deportivos, que se proporcionan a los visitantes durante todo el año, entre otras podemos mencionar, a:

-
Termas de Cauquenes, al interior Cordillerano de Rancagua, en el valle del río Cachapoal.

-
Termas de San Fernando o del Flaco, hacia el interior de San Fernando en el Valle del Río Tinguiririca.

-
Termas de los Queñes, al interior cordillerano de la ciudad de Curicó, en la confluencia delos ríos Teno y Claro.

-
Termas de Panimávida y Termas de Quinamávida hacia el interior de la ciudad de Linares

-
Termas de Catillo, hacia el interior de la ciudad de Parral.

-
Termas de Tolhuaca, hacia el nor-este de la ciudad de Victoria.

-
Termas de Puyehue, hacia el interior cordillerano de la ciudad de Osorno, por la ruta que va hacia la ciudad de San Carlos de Bariloche por el paso del Cardenal Samoré.

Centro Termal e Invernal de Termas de Chillán.

A 84 kilómetros al este de la ciudad de
Chillán. Lugar cordillerano donde funciona en el invierno el centro de esquí más importante del sur chileno. A partir de sus instalaciones se puede disfrutar de los afloramientos termales que desde tiempos muy antiguos le han dado fama al lugar y si el físico y la voluntad lo acompaña suba a la cima los Nevados de Chillán.




Esta área contiene numerosos atractivos, aquí encontrarás un resumen de ellos: comenzando con las ciudades de:


Pucón, Lican Ray, Coñaripe y Villarrica entre muchas más.

Las
termas de Huife, Termas de Palguín y Termas de Coñaripe.

Los ríos
Trancura y Liucura, un verdadero paraíso para los que gustan de descensos en balsa.

Ascensiones al cráter del
Volcán Villarrica. El parque Nacional Huerquehue, el sitio Natural del Cañi, el lago Caburgua y los saltos del mismo nombre.


No deje de visitar el pueblo de Kurarrewe y su aldea cultural.


Valdivia

Ciudad a orillas del río Calle-Calle-Valdivia. Principal puerto Fluvial del país. Conuna clara influencia europea en sus construcciones urbanas. Hacia la costa de Valdivia, navegando por él rió se llega a la
Bahía de Corral, emplazamiento de antiguos fuertes defensivos, como el de Amargo, Manceras, Niebla y Corral.
En la ciudad visite el Mercado Fluvial, la isla Teja con su Barrio Universitario y el Parque Botánico y la laguna de los Lotos.



Lagos Llanquihue y Todos los Santos

Inmediatamente al Norte de Puerto Montt. El lago Llanquihue rodeado por los Volcanes
Osorno y Calbuco. Los pueblos de Puerto Varas, Llanquihue, Frutillar, Puerto Octay, Centinela, Cascadas y Ensenada. Al interior cordillerano se encuentra el lago Todos los santo o Esmeralda, gran parte de su superficie está ocupada por el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. En este sector visite los famosos Saltos del Río Petrohué y atrévase a una navegación por las aguas del lago Todos los Santos hasta el Puerto de Peulla a pocos kilómetros de la frontera con Argentina camino a la ciudad de Bariloche.



Puerto Montt.
A orillas del Golfo de Reloncaví. Lugar donde empieza en Chile la
"loca geografía" de la que nos hablaba Benjamín Subercaseaux. Visite la Caleta de Angelmó, los balnearios de Chinquihue y Pelluco. La isla de Tenglo separada del continente por un estrecho canal.


Chiloé Archipiélago Encantado

Conjunto de islas ubicadas al sur del Canal de Chacao, a dos horas de Puerto Montt.
Islas llenas de atractivos culturales y naturales, en la que destaca su arquitectura, paisajes de isla, lagos y ríos. Todo ello en un marco de una rica cultura heredada de años de aislamiento, mestizaje y vida den común.
En la isla grande visite las ciudades de Ancud, Castro, Dalcahue, Chonchi, Quellón, el
Parque Nacional Chilóe donde se encuentran los lagos Huillinco y Cucao. Participe de las tradiciones del pueblo chilote observando una "minga" y disfrutando de un "curanto" en hoyo.

Coyhaique y Alrededores.

La ciudad de Coyhaique, capital de la región de Aysén, se emplaza hacia la vertiente oriental de la Cordillera delos Andes Patagónicos. Está rodeada de lagos, aptos para la navegación a vela y la pesca deportiva. Entre los atractivos que rodean a la ciudad en un radio de tres horas, podemos mencionar a los lagos Elizalde, Atravesado, La Paloma. Un poco más al sur el Lago General carrera en cuyas orillas se encuentran la ciudad de Chile Chico y Puerto Ibáñez.



Parque Nacional Laguna de San Rafael.

Cuna del ventisquero más septentrional de América del Sur. Ubicado en la cintura sur del istmo de Ofqui en la Península de Taitao. Se trata de un impresionante ventisquero que se desprende del glaciar del cerro San Valentín. Para llegar a este parque la navegación nos lleva por bellos canales, islas y bosques exuberantes de árboles muchos de ellos milenarios.
Si usted sale desde Puerto Montt, navegará entre otros por el Golgo de Reloncaví, Golfo de Corcovado, Canal de Moraleda, Archipiélago de las Huichas, Canal de Elefantes, río Témpanos y la Laguna de San Rafael.


Región de Magallanes



Punta Arenas

Ciudad Capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena a orillas del Estrecho de Magallanes. Ciudad de pioneros chileno s y europeos, puerto de encuentro de la navegación por los Océanos Pacífico y Atlántico. En la ciudad visite el Museo Salesiano, la plaza Muñoz Gamero con el monumento a don Hernando de Magallanes y el indio Patagón. Cerca de la ciudad Fuerte Bulnes y Puerto de Hambre. Las Pinguineras de la Isla Magdalena y el Seno de Otway.


Parque Nacional Torres del Paine.

Ubicado al norte de la ciudad de Puerto Natales. Impresionante monumento natural en la cordillera del Paine. Destacan las formaciones de las Torres y los Cuernos del Paine en medio de un paisaje repleto de lagos, ríos y ventisqueros. Lugar magnifico para realizar excursiones a pie por los senderos habilitados por CONAF y que los conducen en recorridos de horas o varios días por todos los rincones del parque. Entre los sitios naturales especial relevancia alcanzan los ríos Serrano y Paine, los lagos Pehoe, Sarmiento y Grey, este último con un majestuoso ventisquero que se desprende de los glaciares de los campos de hielo patagónicos. En este parque también hay que mencionar en forma destacada a su rica fauna de Guanacos, Ñandúes , Aguilas y numerosas aves que repletan sus lagos y lagunas.
(Mapa)


Puerto Natales

Al Norte de Punta Arenas. Ciudad a orillas del Seno de Ultima Esperanza. Lugar ideal para realizar excursiones por los canales patagónicos, El Parque Nacional Bernardo O'Higgins, el río Serrano y la Cueva del Milodón. En tiempo de Verano desde Puerto Natales recorra las Estancias Ganaderas donde con toda seguridad podrá degustar un exquisito asado de cordero al palo y descubrirá las faenas ganaderas relacionadas con la crianza del ganado ovino.

Tierra del Fuego

A dos horas de navegación por el histórico Estrecho de Magallanes. Ciudad principal de la isla de Tierra del Fuego. A partir de la ciudad de Porvenir, capital de la isla, conozca el cordón de Baquedano, apreciando los testimonios de los buscadores de oro. Lagunas y lagos, Guanacos y Aves. Testimonios de la presencia de los
Selknam. Estancias ganaderas, bosques milenarios y aventuras por los canales fueguinos. En Porvenir pregunte por Juan "Pechuga" Bahamode, el los llevará a conocer los mares, ríos y paisajes más exóticos del fin del mundo.

El Extremo Sur del Continente

Isla Navarino a orillas del Canal Beagle. En el confín del mundo. Navegación por el canal Beagle hacia la cordillera de Darwin, isla Picton, Nueva y Lenox. Centros arqueológicos con testimonio de la vida y la cultura del Pueblo Yagán.




La ciudad de Puerto Williams desde la que se pueden hacer excursiones a los Dientes del Navarino, Parque Botánico Omora, Isla Cabo de Hornos a través del canal Murray. Y si de buena comida se trata podrá degustar platos sobre la base de centollas, merluza austral, caracoles marinos y la exótica carne de castor













jueves, julio 07, 2005

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lunes, mayo 30, 2005

RECUERDOS CON HISTORIA


Hace ya muchos años fui alumno del Departamento de Historia del antiguo y querido Instituto Pedagógico de la antigua Facultad de Filosofia y Educación de la Universidad de Chile...buceando por la internet me encontré hace un tiempo atrás con este artículo escrito por Arturo Alejandro Muñoz en relación a los exámenes que tomaba don Genaro Godoy, profesor de Historia Antigua.
Como ex alumno de don Genaro doy fe de lo extraordinario que fue como profesor...entre mis recuerdos mas gratos e inolvidables, por haber sido su alumno, está el haber obtenido nota 6.5 en un control sobre Geografía de Grecia...nota que sólo excepcionalmente se podía "sacar" con el gran maestro...y recuerdo una frase suya a la pasada, "lo felicito joven"

César y la República


¿Fue Julio César la salvación de Roma o tan sólo un dictadorzuelo que habría de servir de inspiración a los peores tiranos de la historia occidental?

Arturo Alejandro Muñoz
mojuar4@entelchile.net


Eran años de libertad absoluta y creatividad desatada. Quizás por ello algunas personas del entonces mundo adulto industrioso nos motejaban de revolucionarios sin destino. Cuestionábamos todo, incluso nuestras propias actuaciones. Con mayor dureza y razón criticábamos la estructura sociopolítica de la época, a la que no trepidábamos de acusar como feble, clasista e injusta, amén de impuesta por medios coercitivos a través de la rendición y entrega histórica de nuestros productos realizadas por autoridades nacionales en beneficio de intereses foráneos. Norteamericanos, para mayor abundamiento. "Yanquis", para mejor comprensión.

La sociedad chilena, en verdad, no esperaba mucho de nosotros. Pero al interior de los planteles universitarios circulaba un rezo que se transformó en un compromiso tomado unilateralmente por sólo uno de los estamentos participantes.

"Somos la generación de recambio -decíamos- Cambiaremos el país dándole al factor Trabajo el sitial que nunca se le ha reconocido".

Para ello nos preparábamos....discutíamos y luchábamos.

En tal sentido se dirigían nuestras actuaciones en las numerosas y latas reuniones del Centro de Alumnos del Instituto Pedagógico, dirigido en aquella febril época por el "Negro" Samaniego, miembro de las Juventudes Comunistas que -por extraño que hoy parezca- mantenía una cerrada controversia, que a veces llegaba a los puños y puntapiés, con los muchachos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria que contaba entre los suyos con personajes inolvidables, tales como "Curicó" Ubilla, el "Chico" Pérez y la hermosa "Tuca".

Ya lo dije. Eran los tiempos de plena complacencia y la vida se mecía al vaivén de los cánticos protestatarios de decenas de grupos musicales mal llamados folclóricos y de las consabidas peñas sabatinas, así como del síndrome asambleístico que inundaba las mañanas de todas las jornadas lectivas.

Fuera de las aulas, el mundo nacional se sacudía alelado los estragos derivados de las propuestas estudiantiles e insertaba a disgusto ("los porfiados hechos") en su actividad rutinaria las proclamas y declaraciones de principios, cual de ellas más ultrista y por lo tanto más real, de grupos políticos formados y cobijados en las universidades, los que nacían, se transformaban, morían y revivían de acuerdo a los últimos acontecimientos suscitados en territorios lejanos como Cuba, China, Vietnam y Unión Soviética.

Eran años de rebeldía argumentada y respuestas sólidamente construidas, que las autoridades de entonces reconocían justas pero difícil de satisfacer.

Nosotros declinábamos aceptar las explicaciones oficiales y optábamos por continuar nuestra solitaria brega.

Al interior del Pedagógico las ideas se combatían, no se exponían.

Tampoco se discutía argumentadamente como única razón discursiva, sino más bien se defendía a ultranza cada postura política, aunque ello desembocara -como era de común ocurrencia- en grescas fenomenales que dejaban decenas de lesionados y un voluminoso catastro de bienes universitarios estragados.

Después de todo, poco y nada importaba aquello ya que íbamos a ser los próximos líderes de la nación, y para construir la sociedad libre que soñábamos requeríamos quemar lo que la sociedad chilena hasta ese instante había adorado y adorar lo que precisamente esa misma sociedad había estado quemando (si se me permite parafrasear a San Remigio, Obispo de Reims, cuando convirtió al cristianismo al bárbaro Clodoveo, Rey de Francia).

Si Fidel, el "Ché" y Camilo Cienfuegos dijeron que Cuba era "el primer territorio libre de América", nosotros afirmábamos que "el Pedagógico era el primer lugar libre en Chile".

Con todo lo señalado se entenderá cuán dificultoso resultaba sostener una posición política alejada del marxismo en esa magnífica Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile. Algunos estudiantes lo intentaron, pero desistieron de continuar la tarea luego de sufrir el rechazo sin ambages del resto del estudiantado, decidiendo entonces asistir solamente a las clases y, de vez en cuando, a las actividades deportivas (digo "de vez en cuando", porque en tales eventos también se producían fuertes y movidas discusiones político-partidistas).

Incluso el propio Gobierno de Frei Montalva consideraba punto menos que imposible esperar que sus huestes juveniles demócratacristianas lograsen, algún día no lejano, acceder a la dirección política del estudiantado merced a votación popular que colocase a sus dirigentes a la cabeza del díscolo y poderoso Centro de Alumnos.

Sin embargo, había un hombre -un genio, diría yo- que realizó lo anterior sin perder un milímetro del paño de respeto que todos, sin excepción, sentían por su capacidad académica y por su innegable fuerza que insuflaba a la defensa de sus ideas, aún aceptando conscientemente que ellas diferían de las mayoritarias y, más todavía, combatía sin pausas ni cansancio el modelo socializante que pretendíamos imponer al país.

Se llamaba Genaro Godoy (¡¡Salve Genarus!!) y era el propietario de la importantísima cátedra de Historia Antigua, desde la cual nos trasladaba a través del tiempo y del espacio a la isla de Creta, a la Península del Peloponeso, al Antiguo Egipto, a Babilonia , a Persia y...a Roma.

Dueño de un capacidad mnémica inigualable y de un genio insoportable, Genaro hacía sus clases sentado tras una gruesa mesa de encino sin moverse jamás de ese sitio, observando -creo yo- con oculta complacencia el grueso número de alumnos proveniente de distintas Carreras (incluso del pragmático M.F.Q: Matemáticas, Física y Química), que se disputaban los dinteles de puertas y ventanas para escuchar sus exposiciones de absoluta brillantez.

A nivel de sus pares -y qué pares, ya que en aquellos días había verdaderos "monstruos" académicos, como César de León, Guillermo Feliú Cruz, Olga Poblete, Eugenio Pereira Salas, Armando Cassígoli, Ariel Dorfmann, Ricardo Krebbs, Luis Rivano, Claudio Orrego, Julio Retamal y otros de similar capacidad- Genaro contaba con el respeto inclaudicable de toda la comunidad universitaria en aquella mítica Facultad.

Pero, ¿quién era realmente ese hombre que a juicio del suscrito poseía tan nobles cualidades?

¿Cuáles podían ser sus virtudes para que grupos como el MIR y el movimiento "Camilo Torres" declinaran no sólo atacarle sino, también, trenzarse en discusiones profundas con él?

La leyenda indicaba que Genaro había ingresado a la Universidad como estudiante de Pedagogía en Francés, destacándose su capacidad en el estudio del Latín, lo que le llevó a obtener una Beca para estudiar Historia de Roma en la....Universidad de Roma.

Continuaba la leyenda afirmando que Genaro se convirtió en cortos tres años en Profesor de Historia de Roma en esa misma Universidad europea. Todo un éxito.

Al regresar a Chile, estaba ya casado nada menos que con una condesa italiana (venida a menos debido a los devastadores efectos económicos y sociales provocados por la Segunda Guerra Mundial, los que restaron a su familia las extensas propiedades que habían arengado sus peticiones por títulos nobiliarios). Ella poseía un apellido llamativo, Pirzoviroli, y años más tarde, por decisión del gobierno militar que tomara el poder en Chile un día de septiembre el año 1973, sería nombrada Alcaldesa de Puerto Cisnes, en la Undécima Región.

Ya en la patria, Genaro se integró no solamente al Instituto Pedagógico como académico de fuste, sino además fue aceptado por el Teatro Municipal de Santiago donde actuó como barítono destacado en varias obras operáticas.

Con esfuerzo, capacidad, estudio y perfeccionamiento, llegó a ser el principal académico del Departamento de Historia y, por cierto, dueño de la Cátedra más temida, más aplaudida y más idealizada de aquel sitio de sabiduría y conocimiento. Historia Antigua. El terror de los alumnos. El "colador" fantasmagórico del Primer Año de la Carrera de Pedagogía en Historia y Geografía.

Pero no se detiene allí el cúmulo de cualidades de ese hombre.

Por decisión unánime de los catedráticos y autoridades de la Facultad, fue privilegiado con la Dirección del Internado de Alumnos, ocupando un amplio departamento como domicilio en el edificio de los internos.

Genaro Godoy trabajaba, vivía, amaba y respiraba en la Facultad. Él era la Facultad. Sólo dejaba su "coto de estudios" cuando asistía a una de estas cuatro actividades, a saber: vacaciones (amaba asistir a las feraces tierras cercanas a Coyhaique), elecciones parlamentarias y presidenciales, funciones de ópera en el Teatro Municipal o....al Estadio Nacional cuando jugaba el equipo de sus amores: la "U".

La leyenda termina con la aseveración nunca confirmada que señala -en mil formas y cien diálogos distintos- cómo este hombre declinó el ofrecimiento del Presidente Frei Montalva por integrar su Gabinete en calidad de Ministro de Educación, aduciendo que el único y verdadero gobierno digno de su corazón había dejado de existir hacía mucho.

Hasta ahí el mito.

Pero lo que transcribo a continuación cuenta con la esencial certeza de la realidad, ya que fui testigo y partícipe de ello.

Creo que ya dije cómo realizaba sus clases este profesor. Sentado tras su mesa de encino, sin abandonar nunca su silla, mirándonos (¡pobres entes ignorantes!) a través de los cristales de sus gafas de monturas oscuras, penetrándonos con el fulgor de sus ojos, remeciendo la sala con la potencia de su voz.

Sus exposiciones eran un cántico a la sabiduría. Informadas, alegres, llenas de vida y pasión, indesmentibles, atractivas pero serias, muy serias y exigentes. ¿Pedagógicas? ¡¡No, para nada!! Su administración de la sala y de la clase distaba mucho de lo que años después nos exigirían los profesores de Metodología.

"Yo no estoy aquí para enseñarles cómo deben hacer una clase -insistía él- Ese recetario de cocina lo conocerán en Cuarto Año con los "Chefs" que hay en la Facultad. Yo estoy aquí para mostrarles el pasado portentoso de la Humanidad y la estupidez del Hombre actual, que ha renunciado por ignorancia a sus propias raíces".

Sentado en esa bendita silla Genaro nos trasladaba magistralmente a la época de las antiguas culturas. No requería de diaporamas, papelógrafos, diapositivas ni transparencias. Sólo él, su voz y su conocimiento.

Ni siquiera utilizaba el pizarrón. Apenas uno que otro mapa, como para alegrar la decoración de esa adusta sala.

En el mes de agosto, al comenzar el segundo semestre lectivo del año, iniciábamos el tránsito por la Historia de la Roma Clásica y nuestro profesor cambiaba la severidad de su actitud por una alegría que inundaba su rostro y le era inevitable mostrar.

Pese a su explícito amor por la capital italiana que él conocía tan perfectamente, mantenía su posición de siempre en cada una de las clases. Sentado tras la mesa de encino.

Así nos guiaba en el recorrido de la atrayente Historia de la ciudad ubicada en las riberas del Tiber y escondida entre siete colinas.

Desde Rómulo y Remo, la leyenda de la loba que los amamantó, el levantamiento de las primeras construcciones en la región del Lazio, el inexplicable retiro de los etruscos, los intentos por construir una República, hasta el accionar de Cayo y Tiberio Graco, Mario y Sila, Escipión y Aníbal el cartaginés, le escuchábamos embobados, mirándole siempre las gafas oscuras que rompían la monotonía de la decoración espartana de la sala.

De pronto, un día cualquiera (creo que hacía frío aquella mañana en Santiago), Genaro Godoy inició un verdadero discurso cuyo tenor se alejaba de lo que se suponía debía ser una clase más. Quedamos sorprendidos por el tono utilizado, por los golpes de puño dados contra la cubierta de la mesa y por la fiereza de la exposición. Pensamos, inevitablemente, que nuestro profesor estaba dirigiéndose a un inexistente Senado Romano, al cual parecía acusar de ineptitud y torpeza.

"Roma desfallecía inexorable en la saga de asesinatos y corrupción que se desglosaba de las amplias salas del Emperador y del hemiciclo del Senado. Ni los Tribunos de la Plebe, ni los propios Senadores ni los Generales, y menos aún los Cónsules, Pretores y Cuestores, tenían una respuesta para solucionar la situación de debacle que fagocitaba al Imperio, cual monstruo insaciable que tragaba y tragaba todo aquello que poseía movimiento y vida. Roma moría...¡¡moría, jóvenes!! Y moría producto de sus propias contradicciones internas. El caos, la desconfianza y la anomia se habían instalado en el Aventino y en el Quirinal, luego de haber agostado las pocas ideas que podían haber sobrevivido en el Palatino. Si ello ocurría, el mundo futuro jamás podría disfrutar de la grandeza literaria, arquitectónica y jurídica que la ciudad eterna deseaba heredarle."

Genaro hizo un alto ganando la atención y el silencio de todos. Teatralmente, golpeó la mesa y nos provocó un pequeño infarto al romper el mutismo y la quietud sobrecogedora de esa mañana.

"Pero entonces, en el mismo Senado, un Tribuno tomó la palabra y recordó a los presentes que aún existía una salida a la situación de anarquía. Tomando posición cerca de una de las sillas curules que se situaban en el pasillo de entrada al hemiciclo, este Tribuno extendió su brazo derecho para indicar un punto invisible hacia el noroeste. Desgraciadamente, la Historia no rescató la identificación de este hombre -un iluminado sin duda- que fue quien en verdad salvó al Imperio. Con voz segura y firme recordó a los Senadores que a muchas leguas del Tiber, en los territorios bárbaros de las Galias, había un General exitoso, inteligente, romano hasta la médula de los huesos, dispuesto a tomar en sus manos la insigne tarea de devolver a Roma su grandeza de antaño y la paz al interior de sus fronteras, aunque para ello tuviese que ordenar a sus victoriosas legiones baldear con sangre las calles de la ciudad. ¡¡Y el Senado, en el único minuto de inteligencia y racionalidad de aquellos meses, aceptó la proposición!! ¡¡Roma se había salvado!!".

Entonces, impensadamente para nosotros, Genaro abandonó su silla y se puso de pie. El rostro del profesor parecía iluminado por una estrella que rielaba su luz cósmica en su frente despejada.

Guardó silencio breves segundos antes de explotar en una cascada de voz estremecida por la emoción.

"¡¡De pie, jóvenes!! ¡¡De pie todos!!

Y todos nos levantamos, extrañados y divertidos.

""Roma se había salvado...la Historia de Occidente sería posible gracias a esa divina decisión del Senado. Desde las Galias llegaría el único hombre con capacidad suficiente para tomar al Imperio en sus manos y llevarlo hasta la gloria imposible"".

Nadie respiraba en esa sala. Sentíamos temblar nuestras venas con el discurso de Genaro Godoy. Algo indescifrable recorría las vértebras de todos los alumnos. Nadie sentía ya el frío de la mañana. Obvio, Roma se había salvado.

""Desde las indómitas Galias volvería su conquistador....regresarían las legiones invictas al mando del glorioso general, del victorioso militar, del hábil político y mejor conductor de pueblos. Señoras y señores....aplaudan sin condiciones ni remilgos...den la bienvenida al mejor de todos...miren hacia esta puerta porque por ella entrará la Historia pura, la leyenda hecha carne, los haces lictóricos y las coronas de laureles que se pasearon triunfantes por el centro de Europa. Jóvenes estudiantes, les presento al gran, al inmortal, al magnífico...JULIO CÉSAR"".

Luego, el profesor tomaba nuevamente asiento y mirándonos beatíficamente (por primera y única vez en el año), juntando sus manos a la altura de su mentón, con los ojos humedecidos por lágrimas furtivas nacidas honestamente en su alma de incuestionable ciudadanía romana, temblándole de emoción la voz a punto de quebrarse en llanto quedo, nos endilgó la última proclama estentórea que desnudaba su lealtad al héroe que hubiese gustado servir.

""¡¡Viva Roma!! ¡¡Viva César!!"".

Guardaba silencio durante un par de minutos, con su cara escondida entre las manos regordetas y, bruscamente, abandonaba la sala dando por terminada la clase de esa jornada.

Al día siguiente, era de nuevo el Genaro Godoy de siempre. Sentado tras la mesa y recobrando su actitud habitual. Así, hasta el final del año.

Habíamos descubierto -¡cómo no!- cuál era el "único y verdadero gobierno, ya inexistente, al que él hubiera servido gozosamente".

Corría el mes de diciembre del año 1965 y nos encontrábamos rindiendo los exámenes de fin de año, asorochados por la ansiedad de pasar luego -y ojalá con éxito- el difícil enfrentamiento con Genaro Godoy y su comisión de Ayudantes que nos dirían cuán capaces e informados éramos en las materias de Historia Antigua.

Yo me presentaba a ese evento infausto con un débil promedio de calificaciones (creo que era un 4,5), lo que me auguraba una experiencia irrepetible como alumno de la Carrera toda vez que quisiéralo o no debería pasar por una o más preguntas sobre Roma. Genaro sabía que mi fuerte era Grecia, así como estaba endemoniadamente enterado de las materias que dominaban y/o rechazaban todos y cada uno de sus alumnos.

Pero frente a la mesa de la Comisión Examinadora, sobre la cubierta de una especie de tablero, descansaban apocalípticos treinta sobres conteniendo tres preguntas cada uno. Los sobres se encontraban numerados con tinta negra en el borde superior derecho. Debíamos sacar dos sobres (al azar, por supuesto), pero respetando las reglas del juego impuestas por Genaro. Un sobre cuyo número no superara el guarismo quince, y otro sobre entre el dieciséis y el treinta. En estos últimos se encontraban las preguntas respecto de la Historia de Roma.

El alumno que habla ingresó solitario a esa celda de torturas. Se sentó frente a la Comisión que le observaba como carnero con futuro cierto de degüello. El Ayudante Márquez leyó las calificaciones de la víctima. Un 4,5 en Egipto Antiguo. Un 5,2 en Grecia. Un 4,1 en Roma. Promedio final de presentación a examen: un 4,6.

a.. Le ofrezco dar el examen en marzo -me dijo Genaro.

b.. ¿Por qué, señor? Tengo un 4,6 y me he preparado bien para este momento -creo que retruqué nervioso.

c.. Odio aniquilar esperanzas fútiles. Como usted quiera, joven. Saque dos cédulas y léanos la pregunta número tres del primer sobre.

Dicho eso, la Comisión permitía al alumno disponer exactamente de dos minutos para preparar la respuesta. Pasado ese lapso...comenzaba la rendición del examen.

Genaro Godoy se echaba prácticamente sobre la mesa y escondía su cabeza entre los brazos, en actitud de sueño y descanso. Mientras tanto, el examinado comenzaba su exposición que debía contar con una hilvanada seguidilla de datos, fechas, situaciones, nombres y hechos, amén de usar adecuadamente la riqueza de vocabulario que se esperaba de él dada su calidad de estudiante universitario.

De pronto, tan teatralmente como hacía sus clases, el profesor levantaba con brusquedad su cabeza e interrumpía al estudiante con un estentóreo y seco:

a.. ¡¡Falso!! ¡¡Falso de falsedad absoluta!! ¡¡No mienta, no invente, no yerre!! ¡¡Horemheb no nació Faraón!!

Si el error del alumno se producía durante su exposición sobre Roma, la reacción de Genaro era aún más burlesca.

a.. ¡¡Dios mío!! ¡¡Perdónalo porque no sabe lo que hace...ni lo que dice!! Usted no va a ser jamás Profesor de Historia, señor. Será novelista de ciencia ficción. Lucius Cornelius Sila jamás hizo una reforma agraria... quien sí la realizó fue uno de los Graco. ¿Cayo o Tiberio? ¡¡Ni siquiera sabe eso!! ¡¡El colmo!! Vamos a escribir al Instituto Avellino en El Vaticano para informarle a los académicos romanos de historiografía que aquí, en el lejano Chile, luego de un exhaustivo trabajo de investigación bibliográfica, un alumno acaba de realizar un descubrimiento magnífico que trastoca y cambia todo lo conocido. ¡¡Es usted un ignorante señor, y me hace perder miserablemente el tiempo!! Dedíquese a otra cosa. Le sugiero que siga la carrera política. Ahí reciben especímenes variados. Desde incultos y analfabetos, hasta flojos, vagos y mongólicos.

Afortunadamente salí vivo de aquella experiencia. Algo chamuscado tal vez, pero vivito y coleando, con nota final 4,2.

En los jardines colindantes con las murallas de ladrillos rojos del Departamento de Historia, setenta y tres estudiantes esperaban la salida del alumno que terminaba su sesión de "interrogatorio" con la Comisión. Ora abrazos, ora solidarios gestos de condolencia, acompañaban de inmediato a la última víctima.

Quienes no habían ingresado aún al examen, solicitaban con urgencia y ansiedad los números de sobres que contenían tal o cual materia, la que era releída y repasada inútilmente antes de ser llamado al juicio final de Genaro y sus ayudantes.

El nerviosismo se sentía incluso en los escaños de piedra que adornaban el paisaje. Nadie estaba ajeno al dolor de estómago y a la sensación de constituir un ser mínimo en el paisaje del inefable profesor.

Sin embargo, como siempre ocurre en cualquier actividad, había un estudiante que no manifestaba preocupación alguna sobre su próximo devenir. Por el contrario, este personaje había estado toda la tarde disfrutando de la lectura de un periódico y del crucigrama respectivo, recostado sobre el pasto del jardín, fumando desaprensivamente un cigarrillo tras otro, como si estuviese en el patio de su propia casa.

a.. ¿Con qué promedio te presentas? -recuerdo que le pregunté a Carolo.

b.. Un 3,5, creo -me respondió indiferente.

c.. Estás muerto. Genaro te va a reventar. Mejor acepta su oferta de volver en marzo.

d.. Ni loco que estuviera -respondió sonriendo- Voy a aprobar este examen, ya verás. Sólo confírmame una duda.

e.. Tú dirás -respondí.

f.. ¿El sobre número veintidós es el que contiene una pregunta respecto de la crisis romana que llevó a Julio César al primer triunvirato?

g.. Así es. Pero si eliges esa cédula te estarás ahorcando con propia mano. Es el tema favorito de Genaro Godoy, amén que la bibliografía existente al respecto es voluminosa. Por ese camino vas a la repetición de la asignatura. Además, que yo sepa, has estado durante los últimos tres días perdiendo el tiempo en El Quisco junto a tu polola. No tienes ninguna posibilidad de salir vivo de esa sala.

h.. Hombre de poca fe -me respondió a la par con una carcajada que me hizo pensar en una posible enfermedad mental afectándole el cerebro.

A las siete de la tarde, siendo ya el último alumno en enfrentar a una cansada comisión, Carolo ingresó a la sala y se presentó con actitud seria a la vista de Genaro y los suyos.

Obviamente, el profesor le ofreció regresar en marzo y no perder miserablemente el tiempo, como acostumbraba decirle a todos.

Además, Carolo llegaba al final de la asignatura con calificación inferior a 4,0. Pero era un tipo porfiado, perseverante y confiado en sus habilidades.
Argumentó que reglamentariamente le asistía el derecho a ser examinado y que haría uso de tal prerrogativa, independientemente que el señor profesor y sus ayudantes estuviesen cansados luego de diez horas de arduo trabajo. Por otra parte, para ello la sociedad chilena les cancelaba un sueldo nada despreciable.

Genaro sintió que sus mejillas se encendían de ira y vergüenza, pero no explotó ni perdió los estribos. Miró a Carolo con los ojos inundados por la sorpresa y terminó sonriendo irónicamente. Le habían aguijoneado y estaba dispuesto a entrar al ruedo. Se acomodó en la silla y frotó sus manos aparatosamente. Iba a disfrutar destrozando a ese insolente.

a.. Póngase cómodo joven. Esto va a durar muy poco. Elija dos cédulas, por favor y...

b.. Perdón, profesor -interrumpió Carolo- Si usted lo permite, me gustaría jugarme el todo por el todo con un solo sobre. Quisiera abrir el que tiene el número veintidós.

Godoy abrió desmesuradamente sus ojos y la sonrisa se transformó en una risita nerviosa que indicaba cuán a gusto aceptaba la solicitud de ese bellaco. Sin miramientos, inclinó la cabeza señalando su aprobación.

a.. Que sea el veintidós -dijo en un hilo de voz, ya que le resultaba difícil sofocar su alegría- Puede leer cualquiera de las tres preguntas. Tendrá dos minutos para preparar su respuesta.

b.. Gracias señor, pero no requiero ese tiempo para contestar -afirmó Carolo, dueño de sí- Aún más, ni siquiera necesito abrir el sobre, ya que conozco los temas que incluye. Usted sabe, profesor...mis compañeros allá afuera han estado informando qué materias hay en cada cédula.

c.. Entiendo. Que sea como usted quiere. Soy todo oídos.

Dicho esto, Genaro se echó sobre la cubierta de la mesa y escondió la cabeza entre los brazos. Estaba seguro que en menos de un minuto mandaría a ese alumno a freír monos al Congo y el año entrante lo tendría de nuevo en sus manos.

Carolo tomó aire, infló su tórax y comenzó a exponer la situación de una Roma sumida en el caos, la corrupción y los asesinatos diarios. Habló de las legiones repartidas en territorios lejanos, cerca de las fronteras últimas del Imperio. Mencionó las Galias, Hispania, el norte africano, Germania, Judea......

a.. Al punto, señor, al punto. No merodee por cuestiones secundarias -apuró Genaro sin levantar la cabeza- Ya sabemos cómo estaba la capital del Imperio en esa época..

b.. Oh, claro...Roma se encontraba asfixiada por malas y corruptas administraciones, especialmente por la torpeza de los Cónsules que no eran capaces de recabar los suficientes impuestos para alimentar una plebe parasitaria que exigía todo sin otorgar nada.

c.. ¡¡Al punto, hombre, al punto!! -vociferó el profesor, ya molesto.

d.. El Senado contaba con la capacidad militar, económica e intelectual suficiente para sacar al Imperio del marasmo que lo consumía. Tenía entre sus filas a hombres probos aún, dispuestos a tomar el gobierno colegiadamente y revivir la antigua República...

e.. ¿Qué está diciendo? -Genaro se entaquilló sobre la silla- ¿Una República en las condiciones que la ciudad.....?

f.. ¡¡Sí señor!! ¡¡Una República!! -gritó Carolo acercando su cara a la del profesor, desafiándolo abiertamente- Las condiciones, como usted dice, estaban dadas y el terreno era fértil. Sólo tenían que llamar a los Tribunos de la Plebe que se hallaban minimizados por el ostentoso y pueril poder omnímodo de los mismos patricios que ahora rogaban por una mano diferente.

g.. ¿Y usted cree que esos patricios iban a aceptar ser gobernados por representantes de la chusma? ¿Eso es lo que está sugiriendo?

h.. Roma ya había conocido las bondades de una República, así como sabía por propia experiencia de las terribles consecuencias de una dictadura de clases -la voz de Carolo era profunda y seria- El caos era tan agudo que el Senado aceptaría cualquier propuesta, y la de los Tribunos era no sólo la menos dañina sino la de mejor pronóstico para el mundo occidental futuro. República romana y democracia ateniense, juntas y mezcladas en el mismo jarro. ¡¡Perfecto!! Lo dijo después el mismísimo Cicerón. Y Cicerón fue, a no dudar, el hombre más probo, inteligente y serio de toda esa malhadada época. ¡¡República, profesor, República y no Dictadura!!

i.. ¡¡Imperio, joven, Imperio!! Usted confunde perversamente los conceptos.

j.. No profesor, yo no confundo nada ni me extravío en caminos torcidos que usted mañosamente construyó para nuestra desubicación. Pero, para su desgracia, soy de los pocos que ha pasado el año leyendo a Cicerón...¡¡a Cicerón, señor, Cicerón...que sí estuvo presente en el Senado, en Roma, en Parma, en Liguria y en Sicilia cuando esos hechos ocurrieron, y no como usted que pasó simplemente por una biblioteca romana para tragarse infantilmente lo que le dijeron unos fanáticos fascistas salvados de la debacle de Mussolini y ahora, supuestamente convertidos en investigadores historiográficos, se dedican en exclusiva a levantar un ídolo de barro como Julio César, quien es el paradigma de los nuevos ultristas de derecha, amantes de las tiranías monárquicas, que pululan por una Italia democrática complotando a diario para propiciar un golpe de estado!!

Genaro se había levantado de la silla y con las manos apoyadas sobre la mesa encaraba furioso la destemplada diatriba que lanzaba el alumno. La barbilla le temblaba como gelatina y sus mejillas se habían arrebolado. Aquel muchacho desafiaba no sólo la verdad histórica y la figura señera del magnífico emperador romano... le estaba aguijoneando a él y a todo aquello en lo que había basado su modo de vida. El orden, la disciplina, la autoridad, el conocimiento y el respeto a las instituciones. Consideraba que la situación había alcanzado niveles preocupantes pero, a pesar de los pesares, ese alumno estaba recitando a Cicerón y obligaba a un intercambio de opiniones fundamentadas, válidas y concretas.

a.. Si César no hubiese regresado a Roma desde las Galias, el Imperio nunca habría alcanzado el esplendor y gloria que hoy conocemos -respondió con el mejor tono discursivo que halló a mano- Usted nada sabe de lo que en realidad es y significa una nación envuelta en la anarquía, el caos y la corrupción. La República bien puede constituir un noble propósito y una esperanzadora visión, mas para llegar a ella es indispensable a veces atravesar por períodos autoritarios. Tales momentos, en los que se aherrojan las libertades individuales, si son conducidos por un hombre genial, probo y fuerte, se convierten por sí solos en la mejor expresión de la capacidad de un país. Julio César es el mejor exponente de lo dicho.

b.. Discrepo absolutamente de su aseveración, profesor -retrucó Carolo impasible- Con César se instauró la tiranía y el culto a la personalidad, se conculcaron muchos derechos que los romanos habían ganado a punta de esfuerzos y creatividad en su camino hacia la República. Con César se borró de una plumada lo mejor del pasado magnífico de Roma. Por último, con César se regresó a la corrupción -él mismo era la insignia de los corruptos- y su propio gobierno terminó con sangre chorreando por las escalas del Senado. Tendría que ser Octavio -o Augusto en verdad- quien condujera a Roma hacia momentos de esplendor y paz. Octavio, señor. Octavio, que no era sino el protegido de César. ¿Cómo puede usted afirmar que el Senado tuvo un momento de inspirada iluminación al traerlo desde las Galias junto a sus legiones?

c.. La Historia lo confirma, joven -bramó Genaro- Julio César recompuso la autoridad y amplió las fronteras del Imperio.

d.. ¿Acostándose con Cleopatra? ¿Un hombre enfermo, acosado por la epilepsia y por las ansias de ser considerado un dios? Otros procesos históricos, más cercanos a los nuestros, responden a mis inquietudes. Mussolini, Hitler, Stalin, por nombrar algunos, hicieron un recorrido similar al del emperador romano, y sus finales fueron también parecidos.

e.. ¿Está comparando a César con Mussolini y con Hitler? ¡¡Esto es el colmo!! ¡¡Absténgase de decir estupideces sin fundamento!!

f.. Las tropas de asalto de Hitler, así como los "Camisas Pardas" de Mussolini, portaban en sus banderas y estandartes muchos de los símbolos que Julio César utilizó en sus legiones. Haces lictóricos, laureles, swásticas (que César obtuvo de ciertas sectas hindúes), desfiles militares impresionantes en los que Roma mostraba su grandeza, un pueblo arrastrado a la Vía Apia y al Circo para aplaudir a sus héroes...en fin, la Historia se repitió y seguirá haciéndolo. Cuando las autoridades políticas, económicas y morales de una nación olvidan su compromiso contraído con el pueblo, se hacen responsables de lo que sucederá a continuación. La tiranía de un solo hombre, profesor, y peor aún, de un hombre enfermo, mesiánico y equivocado, como fue César, como fueron Mussolini, Stalin y Hitler, deriva impajaritablemente en destrucción, asesinatos, caos y revolución.

g.. Mire, joven, déme un solo argumento moralmente poderoso que justifique sus aseveraciones sobre César y yo, de inmediato, olvidaré esta discusión sin futuro ni sentido.

Carolo se había acercado al borde de la mesa y sentía el nerviosismo de los ayudantes del profesor, quienes mantenían una actitud contrita y se habían encerrado en el mutismo provocado por un alegato que no esperaban y que, además, consideraban incluso irrespetuoso. No obstante, por vez primera en muchos años, observaban a Genaro interesado en aquella lucha de opiniones que podría considerarse inexplicable.

Hinchando su pecho para que el aire viciado de la sala llenase sus pulmones, Carolo lanzó el único argumento que capacitaba su postura. Mirando fijamente al profesor, utilizó el tono de voz más calmo y profundo que le era posible.

a.. Hay un hilo conductor que me lleva a asegurar cuán distinta habría sido la Historia de la Humanidad si César no hubiese regresado desde las Galias.

b.. Soy todo oídos -se mofó Genaro, tomando asiento una vez más.

c.. Sin César, el Senado habría optado por la República pues la plebe extendería sus demandas en tal sentido. Con una República, Roma no habría mostrado interés en expandir sus dominios pues tendría que desgastar sus esfuerzos en consolidar ese sistema de gobierno en la propia península. Con una República, algunos pueblos de menor interés comercial para los romanos habrían obtenido su libertad o, en el peor de los casos, habrían firmado acuerdos de mutuo interés en lo económico y comercial con los poderosos de Roma.

d.. ¿Y qué habría ganado el Imperio con ello?

e.. La paz, la tranquilidad y el respeto de otras naciones. Pero es la Humanidad, más allá de Roma, quien habría salido fortalecida y gananciosa con tal situación.

f.. No veo la conexión -replicó el profesor- Si es usted tan amable, aprovechando que estamos frente a un "iluminado", podría explicarme cuál es el punto.

g.. Una República, señor, no se esmera en extender sus fronteras para agenciarse territorios que no le son propios. Eso lo realizan solamente los Imperios, los Reinos y los Reichs. Con una República, Roma habría dejado en libertad a Judea. Con Judea libre, no habría existido un Gobernador Romano como Poncio Pilatos. Sin Poncio Pilatos no habríamos lamentado el triste e injusto juicio al carpintero de Galilea. Sin el asesinato de Jesús, el mundo, la Humanidad, nosotros y nuestros hijos, seríamos hoy mejores seres humanos, mejores y más dignos hijos de Dios. Julio César, y específicamente la torpe decisión del Senado que lo trajo desde las Galias, abortó ese futuro. Usted solicitó un argumento moralmente poderoso y yo se lo he dado.

El académico mesó sus cabellos metiendo los dedos de la mano derecha desde la frente a la nuca, en un recorrido nervioso que pretendía ganar tiempo a objeto que las ideas se ordenasen antes de salir en estampida.

a.. Está mezclando situaciones, joven.

b.. Simplemente, las hago transitar en paralelo profesor. Usted nos ha enseñado que en el desarrollo de las naciones son las coyunturas históricas quienes deciden el futuro de las mismas. El nombramiento de Julio César fue, a mi juicio, una desgraciada coyuntura que favoreció la instauración de la tiranía divinizada por los corruptos de siempre, a la vez que favoreció el acaecimiento de dolorosos sucesos en una tierra tan lejana y pobre como la antigua Judea.

c.. Entonces, según su propio criterio, si Roma hubiese optado por la República los hechos ocurridos en la tierra de Jesús no habrían culminado con su crucifixión. Es audaz su planteamiento, y nada científico.


d.. Señor, yo hice mi planteamiento respecto de la equivocación cometida por el Senado y basé mis dichos en los datos entregados por una persona seria, científicamente informada, que vivió años después de esa época y que ha sido considerada como una mente brillante. Me refiero a Cicerón.

e.. De acuerdo, pero mezcló interesadamente esa postura con asuntos profundamente religiosos.

f.. ¿Yo? ¿Que yo mezclé....? Señor, fue usted quien me solicitó un argumento moralmente poderoso. ¿Recuerda? Si la muerte de Cristo no es poderoso argumento, significa que jamás podremos ponernos de acuerdo en nada.

g.. Bien, bien. Dejemos hasta aquí este asunto, ya que merecería mayor tiempo para dilucidarlo.

Volviéndose hacia sus ayudantes, Genaro arrastró la planilla de notas para colocarla bajo sus gafas. Levantó el lapicero de tinta negra y estampó su firma en el costado derecho del casillero número setenta y dos. Luego, extendió su diestra y saludó a Carolo mientras con su vista señalaba la puerta de salida.

A las ocho y media de la tarde, Carolo abandonó la sala y se abrazó conmigo en la penumbra de los jardines exteriores. Había aprobado la asignatura con calificación 4,0.

Fuimos a celebrar nuestros respectivos éxitos al Café "Las Lanzas" en Plaza Ñuñoa y compartir las aventuras de ese día.

Sentíamos que el mundo nos pertenecía inasiblemente y que la sociedad chilena podía considerarse a salvo en su futuro desarrollo con personas como nosotros.

Bebíamos nuestro segundo jarro de blanca y espumante cerveza, cuando una figura se presentó al lado de nuestra mesa.

Era Genaro Godoy.

Tomó asiento sin que lo invitáramos y apuntó su dedo a los ojos de Carolo.

a.. Me cagó, joven. Lisa y llanamente me cagó. Demoré diez minutos en percatarme que usted había realizado conmigo un juego de emociones -dijo pausadamente- Caí como un chorlito. Por eso he venido hasta este Café. Quiero saber si real y sinceramente cree en todo lo que dijo en la sala de examinación.

b.. Sí, profesor. Soy un convencido de lo que he dicho.

c.. Ajá....entonces tendremos que seguir la discusión, joven amigo.

Solicitó una nueva ronda de cerveza para todos y la acompañó con una "pichanga" de queso, cecinas y pickles.

Esa noche, cuando la madrugada degollaba la oscuridad, dejé el café "Las Lanzas" para retirarme a mi hogar.

Por la vereda sur de la Avenida Irarrázaval, Genaro y Carolo, abrazados y ebrios, caminaban hacia el poniente.

Entre hipos y risotadas, justo al subir al micro que me llevaría a Plaza Italia, alcancé a escuchar los gritos que escapaban de sus bocas.

a.. ¡¡Viva César!!...

b.. ¡¡Viva la República"....

Los pasajeros del micro les miraban divertidos. Eran solamente dos ebrios que terminaban una francachela aquella calurosa noche de diciembre. Ninguno de esos habitantes del transporte colectivo debe recordar lo que presenciaron en la madrugada de un mes de diciembre del año 1965.

En cambio yo, jamás lo he olvidado. (23/07/01)



Aclaración positiva al ciudadano Arturo Alejandro Muñoz:
He leído con sumo agrado su artículo "César y la República". Excelentes recuerdos de mis tiempos de estudiante en la U. de Concepción me motivaron sus anécdotas sobre los conmilitones del Pedagógico santiaguino. Pero, como el lector no enterado lee y repite lo afirmado, confiando ingenuamente en la seriedad del escritor y lo que se escribe, creo necesario decir que las "camisas pardas", la S.A., eran propiedad del partido Nazi de Alemania antes de ser disueltos por la corriente política de Hitler, no correspondieron en la historia a Mussolini en Italia. El partido Facista italiano vestía "camisas negras". Saludos desde Alemania. Patricio Troncoso, Risiko47@t-online.de (15/08/01)

domingo, mayo 29, 2005

LAS PALABRAS, PABLO NERUDA

Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y quele obedeció... Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras. Extraído de: Confieso que he vivido : memorias / Pablo Neruda.